Siete trucos para decorar bien la casa

La decoración es cuestión de gusto, pero también de poner en práctica algunos trucos. En este decálogo te contamos las diez claves básicas para que aciertes y tu casa siempre esté bonita.

 

 

 

UN AS EN LA MANGA: LA SENCILLEZ

Es más fácil acertar en la decoración cuando los muebles básicos -en el caso del salón, el sofá, la mesa de centro o el aparador- son piezas de diseño sencillo.

1. Un sofá con tapicería lisa es más agradecido que uno estampado, ya que podrás elegir los cojines sin temor a que los motivos no encajen entre sí.
2. Un sofá con tapicería clara ofrece más posibilidades que una de color llamativo (rosa, naranja, verde…), ya que podrás añadir a tu salón una butaca o una alfombra en un tono intenso sin preguntarte: ¿combinará? El color menos problemático para el sofá, sin duda, es el blanco, seguido del gris claro.
3. Un aparador o una mesa de centro discretos -de líneas sencillas- te dejarán libertad para añadir muebles de cualquier estilo en el futuro sin necesidad de cambiar toda la decoración. Las apuestas seguras: muebles sin adornos, con diseños básicos. ¿Qué acabados resultan más fáciles de combinar? El color blanco y las maderas claras, como roble o haya.
Sofá, de la firma Crisal. Butaca, de La Albaida. Mesas de centro y alfombra, de Ikea. Espejos, de Almacenes Masol.

 BUSCA LA LUZ

 Una habitación oscura parece más pequeña. Además, la falta de luz hace que incluso los detalles en tonos vivos resulten apagados y  tristes. Aunque no tengas un ventanal de suelo a techo, existen trucos para lograr que un ambiente parezca más luminoso.
 1. Pinta el techo y al menos tres paredes en color blanco: reflejan la luz natural y la multiplican.
 2. Viste la ventana con una cortina o un estor blanco. La idea es que maticen la luminosidad, no que la corten el paso.
 3. Si el suelo es oscuro, busca alfombras claras que lo iluminen. Si tienen textura (lana, pelo largo, fibras…), lograrás que el  ambiente, además de luminoso, resulte acogedor y cálido.
Interiorismo y cabecero, de Rocío Olmo. Papel pintado, de Coordonné.

 

 

 

 

 

 

ANALIZA CENTÍMETRO A CENTÍMETRO

Cuando imaginamos cómo decorar una habitación, tendemos a pensar “aquí pondré el sofá; allí, la mesa de comedor…” Pero el espacio visual no es lo mismo que el espacio real. Antes de comprar cualquier mueble, acércate a las paredes y míralas con atención.
1. ¿Hay algún radiador? Entonces no podrás colocar el sofá o el aparador, ya que quedarán alejados de la pared. Cualquier mueble deberá comenzar justo a continuación del radiador.
2. ¿Dónde está la entrada del teléfono o de la antena de tv? Su presencia condicionará la distribución, ya que tu televisor (y el mueble sobre el que piensas colocarla) debería quedar junto a la toma de la antena. Pero no te desesperes: si no te gusta dónde está ubicada, siempre la puedes trasladar.
3. ¿Tiene algún retranqueo, por muy pequeño que sea, o sobresale ligeramente un pilar? Cualquier irregularidad de la pared te impedirá adosar a ella una librería, ya que el espacio que quedará detrás resulta muy antiestético. ¿La solución? Replantéate la distribución de nuevo o encarga muebles a medida.
Sofá, similar en Ikea.

 

 

 

 

 

 

 LAS TENDENCIAS, CON MODERACIÓN

 A todos nos gusta tener nuestra casa a la moda, pero… ¿realmente quieres cambiar de sofá o de mesa de comedor cada dos por tres? Para evitarlo, limita la decoración “de tendencia” a complementos que se puedan sustituir sin alterar las piezas clave de la decoración.
Los mejores candidatos para tener una casa fashion sin quebraderos de cabeza (ni de bolsillo) son jarrones, cojines y la decoración de pared: cuadros, letras, guirnaldas, falsos trofeos…
Jarrones, de Lou & Hernández. Hormiga, pájaro y bandeja de madera, de EsteOeste.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS PAPELES, DE UNO EN UNO

El papel pintado crea una sensación de intimidad que se traduce en un ambiente acogedor. Pero, a menos que el espacio sea muy amplio, una habitación empapelada por completo corre el riesgo de parecer saturada. Dosifica el papel y limítalo a una sola pared: el efecto  sorpresa resultará muy decorativo y lograrás dar sensación de profundidad a la pared sobre la que lo coloques. Papel pintado, de Amy Butler. Escritorio y silla, de Ikea. Armario oriental y butaca, de Kulunka.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESTUDIA PUERTAS Y VENTANAS

Observa hacia dónde abren, porque quizá condicionen la decoración cuando ya sea irreparable.
1. Si planeas colocar el fregadero junto a la ventana, asegúrate de que la hoja no chocará contra el fregadero cuando la abras.
2. Los estores quedan preciosos, pero si quieres abrir la ventana sin tener que subirlos por completo, deberás tener un modelo con hojas correderas.
3. Analiza la distribución del cuarto de baño. Si el espacio es reducido, el recorrido de la puerta quizá te impida colocar un armario o añadir un sanitario más. Y lo mismo puede suceder con cualquier otra habitación de la casa. Antes de amueblarla, estudia alternativas: tal vez te merezca la pena modificar la apertura de izquierda a derecha o sustituir la puerta por una hoja empotrada. Lavabo, de Flaminia.

 

 

 

 

 

 

 

 

HAZ PRUEBAS ANTES DE COLGAR

La decoración de la pared es algo más compleja de lo que parece. Cuando combinas varios cuadros o fotografías, es importante que mantengan un equilibrio entre ellos para que la composición resulte armónica. Para que no te arrepientas ni llenes de agujeros inútiles la pared, el truco consiste en colocar en el suelo los cuadros y probar todas las composiciones hasta que des con la que más te guste. Cuando la traslades a la pared, lo harás a tiro hecho.

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