Mi hijo se ha vuelto torpe

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Hay etapas en el desarrollo del niño que resulta inevitable ser torpe. Normalmente se debe a que los niños crecen tan rápido que necesitan tiempo para acostumbrarse a un cuerpo cambiante. Otros, se muestran torpes simplemente porque andan como todos los niños, muy rápidos y con la cabeza puesta en otra cosa. Pero ¿y si observas una torpeza continuada y una que evita que se integre bien en el juego con otros? De esto hablaremos hoy en Cuaderno de Valores.

La dispraxia es un término que se utiliza para describir la dificultad en la ejecución de acciones controladas voluntarias. Tal y como indica  esta publicación, “se trata de un trastorno del movimiento que implica una dificultad en la capacidad de llevar a cabo actividades que requieran habilidad”. No queremos asustarte. Lejos de ser algo que te quite el sueño, sigue leyendo para saber cómo ayudarle a mejorar el movimiento y la coordinación de tu hijo.

¿Sabías que los chicos son mucho más dados a sufrir dispraxia? ¿Y que Daniel Radcliffe, el actor de Harry Potter, el empresario Richard Branson y el mítico científico Albert Einstein tienen o tuvieron dispraxia? Según  el Doctor Sutton Hamilton, de la Universidad de Medicina de Virginia, “es difícil de detectar y la edad típica para el diagnóstico suele ser los siete u ocho años aunque suele haber signos evidentes desde los 2 y 3”.

Algunos de estos signos son: dificultad a la hora de concentrarse, al caminar, hablar o aprender a dejar el pañal. Otros signos incluyen dificultad en aprender a subir y bajar escaleras, montar en bici, jugar a la pelota, usar tijeras, abotonarse… La psicoterapeuta Michele Lee de la Fundación de Dispraxia en Estados Unidos, asegura que los niños que lo sufren, “suelen ir por detrás de sus compañeros en el cole y les cuesta aprender. Inclusive durante las clases de educación física.” Si has observado estos signos, lo mejor es consultar con un pediatra o el médico de familia.  También existe una asociación de madres y padres con hijos dispráxicos. Cuanto antes se detecte, mejor. Recuerda, que algunos de estos signos se pueden deber a niños con un déficit de atención o hiperactividad.

El doctor Lawrence Kutner, que enseña en Harvard y además es co-fundador y co-director de la Escuela de Medicina de dicha universidad, asegura que la torpeza puede tener un impacto social e incluso académico muy profundo. A continuación encontrarás una serie de ejercicios que promueven y mejoran la coordinación y el movimiento en todos los niños. Te recordamos que si observas una torpeza extrema en tu hijo, es mejor que hables con sus profesores y con el médico.  Los estudios científicos más recientes apuntan a que el 50% de los niños de la edad de cinco con este problema, los siguen teniendo a los nueve por falta de diagnóstico.

Cómo mejorar la coordinación y el movimiento

Jugar a tirar y coger la pelota. Ya sea en el suelo o en el aire, lo importante es pasarlo bien y no enfadarse si no sale a la primera, segunda, tercera…

Es importante que seas paciente y no le juzgues o etiquetes usando palabras como: “Qué torpe eres, hijo mío!” o “¡Se te ha escapado otra vez!”

Anímale a participar de actividades que requieran equilibrio como patinar o incluso caminar a lo largo de una raya, dibujada en el suelo del parque.

Juntos, entrena sus habilidades motoras finas y gruesas. No siempre van unidas. Saltar y correr mezcladas con escribir su nombre en la arena o jugar a las cartas o juegos de mesa, adecuadas para su edad.

Pregúntale qué deporte le gustaría practicar y descubre si hay alguna clase o taller cerca de casa donde pueda ir. Pero cuidado con actividades que ponen énfasis en ganar, en lugar de participar. Es importante que tu hijo vaya cultivando su auto estima.

¿Crees que tu hijo es torpe? ¿Qué actividades le ofreces?

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